Hoy quiero compartir un cuento que he relatado de viva voz en múltiples ocasiones desde hace muchos años a mucha y diversa gente, sobre todo, a aquellas personas en mi entorno de trabajo con los que he tenido la suerte de colaborar ...
Espero que os guste. Se trata de mi resumen personal de un hecho real que leí en un artículo en El País en el año 99...
Había una vez una nadadora, de cuyo nombre no puedo acordarme, que quería hacer la proeza de cruzar a nado el Canal de la Mancha y quiso tambien hacerlo público a través de la prensa.
Llegó el día de dicha proeza y aunque éste amaneció bastante nublado, la nadadora decidió seguir con el desarollo de la prueba. Y se echó a nadar ....
Llegó el día de dicha proeza y aunque éste amaneció bastante nublado, la nadadora decidió seguir con el desarollo de la prueba. Y se echó a nadar ....
Iba nadando con mucha fuerza y buen ritmo y siempre acompañada en la corta distancia de zodiacs en los que iban sus entrenadores y personal de apoyo. Todo el trayecto lo llevaba bien, tal y como lo tenía previsto y más que entrenado pero cuando ya quedaba una relativa corta distancia del fin, repentinamente, la nadadora paró y avisó a sus entrenadores que no quería continuar para que le ayudaran a subir a la zodiac y volver a la costa de origen. Así se hizo ante la tremenda expectación de la prensa.
Al día siguiente de este hecho, la nadadora convocó una rueda de prensa ya que los periodistas no entendían la reacción del día anterior y estaban ávidos de información y esto es lo que la nadadora relató.....
Esta nadadora había sido Olímpica y estaba muy entrenada para hacer esa distancia sin problema y, en otras ocasiones, había realizado trayectos parecidos al que había hecho el día anterior y siempre con éxito, sin embargo, contó que al estar tan gris el día anterior cuando se echó al mar, la neblina era tan densa que no le permitía ver lo que tenía por delante.
Ella estaba acostumbrada al esfuerzo y por eso continuaba nadando sin cesar hasta que cuando ya las fuerzas le iban fallando comenzó a sentirse muy desmotivada porque no veía la costa el horizonte al que tenía que llegar y, al no divisarlo, no pudo comprobar el tramo tan pequeño que le faltaba y por esto, por desconocer la distancia a su objetivo, decisió abandonar.
Ella estaba acostumbrada al esfuerzo y por eso continuaba nadando sin cesar hasta que cuando ya las fuerzas le iban fallando comenzó a sentirse muy desmotivada porque no veía la costa el horizonte al que tenía que llegar y, al no divisarlo, no pudo comprobar el tramo tan pequeño que le faltaba y por esto, por desconocer la distancia a su objetivo, decisió abandonar.
Entiendo y espero que estéis conmigo en la importancia de saber para qué sirve lo que hacemos, cuál es el objetivo que tienen cada una de las tareas que acometemos y de esta manera la motivación en los esfuerzos aplicados siempre es mucho mayor. Imaginad además, los efectos "mariposa" de cada una de los fines de las tareas que hacemos.....
Me encanta esta historia y su simbología !!!
