Individualidad y Celos

Publicado por Carmen Porras | 22:45 | | 0 comentarios »

Según mi filosofía personal, la cual he ido cultivando con el paso de los años, abogo firmemenete por la individualidad del ser humano y lo baso es la siguiente proposición de valor: "Las personas nacemos solas y morimos solas y esto tiene que significar algo".

Y en base a esto, voy construyendo mi opinión sobre determinados aspectos que seguro que iré comentando en este foro.

Es por tanto que desde que creo firmemente en esta manera de acercarse a la vida, al dia a dia, he ido desarrollando una tirria especial a los celos; a las personas que creen que poseen a otras personas o a sus actos y comportamientos.

Oiga, yo soy lo que soy. O mejor dicho, lo que voy aprendiendo a ser cada dia. Como dice la canción "yo no limito con la piel de nadie". me debo a mi y a todos pero no soy la extensión de nadie.

Seguro que os ha pasado alguna vez; si eres hetero no puedes quedar con un amigo del sexo opuesto pues ya tienes a tu pareja con la mosca detrás de la oreja... bueno, pues mi aportación a mi blog de hoy es que las personas estamos obligadas, DEBEMOS, desarrollar nuestra individualidad, ser lo suficientemente libres para responder a nuestras responsabilidades y compromisos por nosotros solos. Tenemos que confiar en nuestras virtudes y mostrar nuestros defectos (que no pasa nada, hombre...) y desterrar la conjura de los celos de nuestras vidas.

Ya lo dice uno de mis cantantes favoritos, el guatemalteco Ricardo Arjona en su canción "Me enseñaste":

Me enseñaste que los celos son traviesos

que es mitad falta de sesos y mitad inseguridad

me enseñaste a ser pareja en libertad

me enseñaste que el amor no es una reja

y que es mentira la verdad.

Hace unos dias relataba la emoción de tener tecnología puntera en casa, máxime cuando la que suscribe es más friki que la puñeta... pues bien, quiero compartir con vosotros la actualización del Estado de MI Nación: como no empiece a ponerle límite a las horas que le dedico a la informática, se me va a terminar de ir la pinza del todo.

He cambiado varias veces el formato de mi blog, la apariencia, los gadgets, widgets y demás artilugios. El tipo de formatos de texto, el diseño y colocación de elementos de la página y hasta ya codifico en XML.... claramente, mi capacidad de aprendizaje de nuevas materias es tan rápida como mi capacidad para olvidarlas con el tiempo (breve, en la mayoría de casos).

He dejado de cenar y de quedar con los amigos que había planeado para esta semana para esos ratos divertidos de cañita o tintito de verano y aqui me he pasado las tardes en casa dándole a la tecla.

Total, que a partir de hoy a concentrarme en lo que verdaderamente aporta valor, es decir, a seguir cultivando el buen humor con mis amiguitos, a cenar mucho sushi y sashimi, y a concentrarme en las pasiones....y eso sí, todo regado con buenos vasos de tinto!

Seguiremos informando.

Remedios La Bella

Publicado por Carmen Porras | 23:56 | | 0 comentarios »

"Te lo digo una vez más: voy a intentar olvidarme de tí lo más rápidamente posible…."

Y diciendo ésto, aunque le temblaban las piernas, comenzó a caminar con toda la dignidad que pudo y se dirigió hacia su coche que estaba aparcado a unos metros dejando atrás a quien ya le costaba reconocer.
Afortunadamente, pensó, llevaba la llave del coche en la mano y no tendría que intentar dar con ella entre las mil cosas que habitualmente llevaba en el bolso. Estaba segura de que le hubiera costado mucho encontrarlas y le horrorizaba la idea de que él pudiera seguir allí de pie mirando cómo se alejaba y dándose cuenta de su nerviosismo por no poder encontrarlas… qué cierta aquella frase de que el orgullo es el camino de la ignorancia.

Abrió el coche, subió, encendió un cigarro y, metiendo primera, se alejó de aquel lugar intentando no mirar atrás. Cualquiera diría que ese no mirar atrás tenía un sentido más metafórico y abarcaba un montón más de ideas y vivencias.

Sí. Se sentía dejada. Abandonada. Ya se sabe; ese sentimiento que aparece en algunos momentos de las vidas de todos cuando el desamor se presenta en tu casa un día sin avisar y pretende quedarse por algún tiempo. Claro: nadie llamaría al desamor para invitarle a cenar, supongo, y éste sobrelleva su difícil existencia sabiendo que su presencia no es nunca bienvenida aunque a veces es necesaria.

María finalmente sobrevivió a las primeras decenas de horas sin él y, mientras una mañana se miraba en el espejo al cepillarse los dientes, volvió a encontrase en el fondo de la imagen con su querida autoestima.

- Vaya! Te encuentro un poco desmejorada pero me alegro de verte de nuevo…. – a María le salió del corazón.
- Y yo también. Estaba empezando a pensar que ibas a cometer la locura de pasar de mi definitivamente… - dijo la autoestima sacando su habitual ego – creo que deberías aceptar que me volviera a quedar de nuevo contigo…. ¿cómo lo ves?
- Sí, creo que te necesito…- salieron las palabras de la boca de María cómo por decisión propia casi sin pensarlas – pero creo también que necesito algo de tiempo para acostumbrarme… no estoy siendo la alegría de la huerta, ¿sabes?
- Ya… ya te veo. Por eso estoy de vuelta… y no pienso irme.

María dejó a su autoestima instalarse y poco a poco notó como ésta se iba poniendo a sus anchas. Al fin y al cabo siempre había estado allí. Terminó de acicalarse y dejando la puerta cerrada tras de sí, bajó las escaleras y salió a la calle. Era Agosto y hacía un sol estupendo. Pensó que no hay nada mejor que un buen rayo de sol en la cara para aclarar las ideas. Se sintió algo feliz y decidió que quizás su autestima empezaba otra vez a darle energía y a recordarle la cantidad de cualidades positivas que tenía y estuvo agradecida por ello.

Volvió a recordar a Remedios La Bella, ese personaje que residía en el Macondo de Cien Años de Soledad y que ella recordaba siempre como una mujer bellísima y extraña, elemental y pura, que siempre vivía en ese mundo que parecía alejado de la vida real… así se había sentido siempre ella.

Cualquier hombre de Macondo sabía que bien valía dar la vida por una noche de amor con ella pero lo cierto es que ninguno hizo nunca esfuerzos por conseguirlo…quizá por su perturbadora y extraña presencia.. quien sabe… lo cierto es que algo tan simple y primitivo como el amor hubiera bastado para rendirla, pero eso no se le ocurrió a nadie.

Tras este pensamiento, unido a su repentina inyección de autoestima, empezó a darse cuenta de que continuar vegetando la vida y llenarla de momentos sin ilusiones y sueños, como había estado haciendo en los últimos días, no le ayudaba en nada y pensó que ella era mucha mujer como para permitirse seguir actuando así.

En los siguientes días, permitió que otros de los amigos que siempre habían estado con ella, llegasen a casa y se fuesen instalando tal y como hizo la autoestima.

Llegó en primer lugar la imaginación con una maleta llena de colores; apareció la creatividad que los tomó sin perdir permiso y volvió a colorear los días de María; a continuación llamaron a su puerta la ilusión y las ganas que venían juntas y llenaron de flores su casa y, last but not least, se instaló el muy serio y exigente compromiso que, metiendo a todos los demás en el corazón de María tras expulsar de allí a la terca tristeza, le puso la condición de que nunca jamás volviera dejar salir a ninguno de ellos.

Sabía que en su vida probablemente volvería a pasar por situaciones similares – ¡ porque hay cosas que uno jamás aprende ! - pero decidió que seguiría esperando a esa persona que , en aras de la valentía, se atreviera a dar con ella ese paso simple y primitivo que es el amor.

Por supuesto, jamás logró olvidarse de él.


"¿Es un mantel?" - preguntó ella.

Ocultando la verguenza por la ignorancia de la rubia, él respondió un timido "no..."

(Abriendo el papel de plástico que lo envolvía, y desplegando toda la tela) ella dijo: "ayy, pero que bien, ¡es un kimono !"

Con firmeza pero sin delatar que por segunda vez se equivocaba, él dijo : " No es un kimono, es un yukata".

Ella (como si flowers): "ahhhh, un yukata...." (sobra decir que no tenía ni idea de lo que es un yukata...)

Postdata: Me he estado informando.
¡MUCHAS GRACIAS!



Seven Pounds

Publicado por Carmen Porras | 22:54 | | 0 comentarios »

Y aquí estábamos en casa David, Aitor y yo misma haciendo lo que entendemos que debe estar haciendo el 90% de la población de Madrid y es recostarse en el sofá con una buena manta y poner peliculas que nos hagan transportarnos a otros mundos y otras vidas después del estrés de haber tenido que coger el coche de vuelta de la oficina en este inusitado e inolvidable dia de nieve.

Decidimos ver
Seven Pounds, protagonizada por el inagotable Will Smith (lanzo un suspiro...).

Al acabar el último fotograma y encender una lámpara que diera algo de luz a la improvisada sala de cine en la que se había convertido mi salón, nos miramos los tres... algo sobrecogidos. Nos ha gustado un montón.

Apóstrofe:

[David grita desde la cocina y pregunta si voy a querer menestra para cenar... (estoy tan concentrada escribiendo que no sé qué hacer... no tengo mucha hambre....) pero David menciona una de mis palabras favoritas: alcachofas !. Respondo "Siiiiiiii".]

Ahora hemos decidido cambiar de registro y ver otra peli que también nos seduce... La historia de Harvey Milk. Ya os contaré impresiones.

Gracias por leer !


Vuela esta canción, para ti, Lucía

Publicado por Carmen Porras | 1:47 | | 0 comentarios »

No hay nada más bello, que lo que nunca he tenido….


¿Qué tendremos las personas con el amor que inevitablemente lo unimos a cualquier otra cosa que nos sucede?


Son las diez de la noche y Lucía decide salir a la calle para tirar la basura. Podría hacerlo mañana por la mañana cuando salga para ir a su trabajo pero entiende que le viene bien salir y que le de un poco el aire. Lleva más de siete horas delante de su portátil intentando terminar de perfilar la traducción del libro que la editorial espera para esta semana.

Es Agosto y hace un calor de muerte. Lleva un blusón rosa holgado que permite adivinar su bonito contorno. Sólo una cicatriz que algún amante ha podido descubrir en algún juego íntimo y cierto vacío en sus pechos delatan que alguna vez fue madre. Se levanta de su silla y estira sus brazos para desentumecerlos de la postura fija de las últimas horas. Bosteza. Da unos pasos hasta su cuarto de baño – su sueldo sólo le permite pagar el alquiler de un modesto apartamento – y se calza unas chanclas rosas mientras se mira al espejo. Está sola.

Lucía recuerda una infancia feliz con sus hermanos y unos padres cariñosos aunque exigentes con su educación. Recuerda muchas horas de verano jugando a la comba, a la goma, al escondite inglés y a darle vueltas y vueltas a un aro en una cintura de avispa que, durante esos años y más tarde, continuaría trabajando con el ballet.


La adolescencia de Lucía está marcada por la irrefrenable necesidad de parar el tiempo y perder la cuenta de cómo su cuerpo se define y quiere salir y desarrollarse y ser independiente de ella misma… de ella que quiere seguir siendo la princesa de cualquier cuento de Disney… sólo cuando fue tarde; cuando ya fue una mujer con todas las letras, fue consciente de que nunca quiso ser mayor.

Con doce años, Oscar, el vecino de enfrente, le había dado la mano al pasear y, en un banco de su barrio, le besó en los labios. Ahí empezó su larga cadena de “primeras veces” que algunas por fortuna y otras pocas porque la vida no siempre juega limpio, tuvo que superar.

  • 1985 – Lucía despierta una mañana y su madre con lágrimas en unos ojos que no podían estar más hinchados le explica que papá no va a volver más porque se ha ido a descansar lejos donde las montañas tocan casi con el cielo….
  • 1987 – Lucía cumple 15 años y mamá prepara una fiesta de cumpleaños de esas donde los asistentes mezclan la fanta con la coca-cola y mojan patatas fritas… todos terminan comiendo tarta de merengue y Lola, que es la más atrevida de las amigas de Lucía, le presenta a un chico de su barrio quien, ya de noche y en medio de una conversación de confidencias, le da el primer beso de tornillo a Lucía que le provoca una imprevisible sensación de asco…
  • 1990 - ¡Qué guapo es Emilio! Tras algún tiempo de relación, deciden irse juntos a la cama y Lucía descubre que en las peliculas americanas todo parece mucho más fácil… lo cierto es que la suma de ganas + pasión + nervios + ternura dan como resultado a Lucía y a Emilio abrazados mirando al techo sin saber qué hacer ni qué decir ya que en su caso la realidad nunca superó a la ficción…
  • 1991-1998 – Lucía sobrevive a Oscar, Paco, Miguel y otros hombres más que pasaron por su vida sin deshacer nunca la maleta.


Sobrevivió a


- a la falta de sensibilidad
- a la eterna cobardía del género humano
- a los portazos sin decir adios
- al sexo sin caricias
- a la negra mano de las drogas

A la vez, Lucía aprendió a

- determinar su marco y sus límites
- definirse social y políticamente
- que, a veces, lo único rosa de la vida era su blusón
- encontrar su camino y su vocación
- entender que el amor y la amistad no van ligados
- decir que no y, otras veces, decidir decir que sí
- aceptarse a sí misma


Lucía crecía y crecía creyendo, como en la canción, que todavía lo más bello no había venido…

Tras tirar la basura en el contenedor, decidió entrar al bar de enfrente a comprar tabaco. Solía tener siempre un remanente en casa pues el tabaco es a la soledad como las flores a los jardines o como la luz al sol… pero en las últimas siete horas frente a su ordenador había multiplicado exponencialmente su consumo del día y se encontró de repente sin cigarrillos. Quizá también fuera esa una de las causas que le hicieran decidir salir a la calle para abastecerse ya que si no, se creía muy capaz de enrollar un folio y encenderselo…

Pulsó Marlboro, recogió los diez céntimos de sobra y tras “su tabaco, gracias” dió media vuelta para salir del bar. Tropezó al girarse con un hombre moreno y alto. Quizá no fuese tan alto pero a Lucía así se lo pareció. Le gustó la cara de sorpresa que puso él y se le encongió un poco el corazón. A sus treinta y tantos años ya bien sabía ella que la definición de su inmediata capacidad para ver la realidad a su manera , habitualmente se llamaba amor…

Se llamaba Javier. Se había quedado sin tabaco y había estado dando un par de vueltas a la manzana buscando una bar donde aplacar su dependencia. Era un hombre muy moreno de piel y pelo. De estos hombres que de tan morenos irradian una total masculinidad. Llenaba unos vaqueros sin cinturón que terminaban en unas zapatillas de deporte un poco gastadas y una camiseta comprada en algún concierto de George Brassens muy lavada ya. Siempre una se imagina al Príncipe Azul perfectamente ataviado; de corte impoluto y destello de brillo en la sonrisa y, sin embargo, las grandes pasiones vienen normalmente a la vida de una vestidas de casual.

Sería fantástico transcribir las diez o doce frases que se cruzaron cargadas de un ingenio totalmente imprevisto pero no creo que nadie – y humildemente mucho menos quien suscribe – pudiera describir el fabuloso diálogo de miradas y gestos que se cruzaron.

Desde luego sin explicación para Lucía y guiada por su yo más animal, a la media hora se encontró en su habitación amando a Javier, como digo, con su “yo más animal”.

Lo que se sucedió en las siguientes horas probablemente se imagina por el desorden de aquel dormitorio y por unos brazos entrelazados que dormían absolutamente ajenos al mundo.

El resto de los días y noches que se sucedieron hasta años más tarde Lucía los explicaría siempre con una metáfora de las Metamorfosis de Ovidio: “En el principio de los tiempos reinaba el caos, una masa uniforme y desordenada y el aire, la tierra y el mar estaban mezclados y de ahí, surgió el cosmos y todo el universo tuvo órden y concierto”.

Para Javier, a partir de entonces siempre encontró momentos para cantarle a Lucía al oído….

Si alguna vez amé, si algún día, después de amar, amé… fue por tu amor, Lucía…

Lucía….

El mundo al revés

Publicado por Carmen Porras | 1:01 | | 0 comentarios »





En nuestra más tierna infancia nos ocurre que no sabemos diferenciar entre lo que es bueno y lo que es malo ya que somos todavía demasiado pequeños para haber tenido tiempo de asimilar de manera instintiva las pautas que los adultos nos empeñamos en hacer prevalecer. Y así, los pequeños podrían pensar en ser de mayores futbolistas o mafiosos, empresarios o asesinos a sueldo, ingenieros o ladrones sin entender del todo las connotaciones que en nuestra sociedad se derivan.

Me pregunto porqué los adultos, de manera cerril, hacemos que nuestros pequeños sigan todos los mismos patrones de pautas y comportamientos…. ¿No estaría bien imaginar un mundo al revés donde el comportamiento normal y la compresión del bien y del mal fuera contraria?

  • Mi Marta se está portando fatal: lleva toda la semana sacando la basura por las noches y dejando perfectamente hecha su cama por la mañana… si sigue así voy a tener que castigarla….

  • Vengo de hablar con el profesor de Francisco y me ha dicho que en esta última evaluación ha vuelto a sacar todo con Sobresaliente…. Parece que por mucho esfuerzo que ponga, no es capaz de pensar en otras cosas cuando el profesor habla, ni de estropear los libros de texto dibujando chicas desnudas, ni mucho menos evitar tener hechos los deberes cada día…. Creo que le voy a llevar a un psicólogo…

  • Mi hija María tenía una cita ayer noche con un chico !! Me pidió prestada esa camiseta que le hace el pecho plano y la falda de vuelo que realza su celulitis… Como me hizo ilusión que me lo pidiera, además le dejé que se pusiera mis medias cortas de nylon…..

  • Hijo! Deja de estarte quieto de una vez y haz el favor de empezar a arrastrarte por el barro que va a llegar tu padre de trabajar y tú vas a seguir limpio todavía !!! Hay que ver lo mal que te portas !!

No es que me imagine un mundo donde todas estas situaciones se suceden tal y como se muestran, pero sí en un mundo donde las cosas no estuviesen predeterminadas. ¿No sería todo mucho más divertido?

Así, conceptos como libertad, justicia, amor, ética, religión o amistad no estarían estereotipados y cada uno podríamos vivirlos de la manera que mejor nos gustara sin a que ojos del resto se tildasen de “buenos” o “malos”. Al final, lo que ocurre es que todos estos conceptos y muchos otros más, no están sino prostituidos por lo que a los adultos nos viene mejor hacer en cada momento.

Quizás esto sea tan sólo un llamamiento a la diversidad de criterios aunque un tanto exagerado… Mejor quedarnos con la frase de Aristóteles: “En el punto medio está la virtud”.

Hará aproximadamente mes y medio, decidi poner adsl en casa porque ya estaba bien de tirar a medias de una tarjeta 3G con la que al final no hacia otra cosa que conectarla para trabajar, practicamente.

Asi pues, contraté la linea, los datos y ... me di cuenta de que necesitaba un ordenador, asi es que me dirgi a unos grandes almacenes - sí, esos que estais todos pensando - y me compre la cojo-cpu junto con el cojo-raton-y-teclado-inhalambrico-que-hace-juego-con-la-decoracion-de-mi-salon..... y, lo conecté a mi televisión LCD plana..... y ahi estaba yo.... mirando lo grandes que podían llegar a ser las letras de Google.....

A mi novio le gusta preguntarle a la gente si, cerrando los ojos, son capaces de decir los colores de cada letra de Google en órden.... curioso, verdad? jijiji

Pues bien, desde entonces, desde que el adsl llegó a mi vida, no veo nada la televisión si no es para que trabaje de monitor de mi ordenador. Sólo veos series de televisión y películas. Escribo en facebook y leo y leo y leo sobre todas aquellas materias que siempre han sido de mi interés y de las que internet es una fuente inagotable - aunque muchas veces incorrecta - de información.

Brendán ayer me dijo que tenía ver una nueva serie: Fringe. Os la recomiendo.

Beso

Iniciación

Publicado por Carmen Porras | 11:17 | | 4 comentarios »

Iniciación.


Estoy en casa, tirada en el sofá con gripe, como muy probablemente miles de personas en toda España teniendo en cuenta las fechas en las que estamos y el frío que hace. Me he tenido que quedar en casa sin poder ir a trabajar, y esto, es prácticamente inédito para mi acostumbrada a no faltar nunca por lo que, además de los sintomás normales en un proceso gripal, le tengo que añadir lo rara que me siento por estar en casa.

Hoy mismo mi amigo Pável me ha enviado el link del blog de su hija. He estado leyendo algunas de sus notas con fruición pues parece mentira que de una niña de su edad broten reflexiones tan profundas, sensatas y sentidas ! maravilloso.

Tanto me ha gustado, que he decidido seguir sus instrucciones y abrir el mio propio. Por lo que desde aquí, le mando mi más sincero agradecimiento por haberme dado esta idea.

Con el paso de los años he descubierto que mi capacidad de recordar cosas de mi pasado está muy mermada.... pero mucho, mucho, mucho y, estando ya casi en el limite de cuestionarme si debería acudir a un especialista pues son muchos los recuerdos que he perdido, creo que este blog pudiera servirme de terapia para ir compartiendo mi día a día y, asimismo, ayudarme a no olvidar las cosas que vivo.

Total, que estoy encantada con esta idea.

Besos y feliz año a todos.